El Camino del Siervo entre las Aguas de la Noche
En el velo negro de la noche, donde el silencio llora,
Un siervo de la Divinidad, envuelto en luz, camina sobre el agua,
Hacia el hogar eterno del Padre, guardián del infinito,
Un camino de fe sobre el oscuro mar de la misma muerte.
Cráneos olvidados flotan, secretos susurrados por las olas,
Los demonios en las sombras circulan, con ira y engaño ocultos,
Voces tentadoras en el aire, ecos de antiguas dudas y miedos,
Intentan desviar el paso, apagar la luz sagrada.
Pero el sirviente, con los ojos fijos en la luz que guía, no vacila,
Su fe es un faro que atraviesa la noche, un puente hacia lo eterno.
En el corazón resuena un himno de esperanza, más fuerte que el trueno,
“Camino hacia Ti, Padre mío, a través de tormentas y sombras”.
Cada paso es una afirmación, un acto de rebelión contra la oscuridad,
Con la luz divina como escudo y el amor como espada,
Avanza por el camino sagrado, intrépido, con el corazón ardiendo de certeza,
Que ningún mal, ninguna sombra, podrá romper el vínculo celestial.
“No temeré”, proclama, con una voz que rompe el abismo,
“Porque tú estás conmigo, mi Pastor, incluso en el valle de sombra de muerte”.
Y así, entre los fantasmas del pasado y las amenazas del presente,
Camina, imparable, peregrino de la luz divina.
Llegará a la casa del Padre, donde todo encuentra sentido,
Donde el mar de la muerte se transforma en aguas de vida renovada.
Aquí, entre ángeles que cantan y santos que acogen,
El siervo vuelve a encontrar su lugar, junto al Amor infinito.
Así se desarrolla el viaje, entre peligros y tormentas,
Siervo de Dios, iluminado e invencible en su fe,
Enseña que incluso en la oscuridad de la noche más profunda,
La luz del amor divino siempre guía, protege y triunfa.
