METAPROFECÍA

La profecía antigua anunciaba lo que sucedería. La metaprofecía prepara el alma para reconocer lo que sucederá. Porque los últimos días no serán solo días de eventos, sino días de confusión de las percepciones. Los hombres verán… pero no comprenderán. Escucharán… pero no discernirán. Y entonces el Cielo sembrará en el tiempo mensajes que parecerán locura, visiones que parecerán excesivas, palabras que dormirán durante años como semillas ocultas bajo la nieve. Pero cuando la historia entre en la gran colisión, cuando lo real rompa el velo de la simulación, esas semillas se abrirán. Las palabras se convertirán en llaves. Las visiones, en mapas. Las frecuencias, en senderos de regreso. Y muchos dirán: «Estaba ante nuestros ojos… pero aún no habíamos aprendido a ver». Porque la metaprofecía no sirve solo para anunciar el futuro. Sirve para preservar la capacidad del hombre de reconocer la Voz en la hora de la última mentira.