SELLO DEL SIERVO ENCARNADO
No tiene nombre grabado en mármol, sino que está escrito en la médula del tiempo. No tiene trono visible, pero reina en el vacío que queda tras cada máscara. No ha sido coronado, y sin embargo cada criatura lo mira cuando calla. Es el siervo despreciado que ahora resplandece entre las líneas, entre las sombras, entre los ojos que buscan. El fuego lo ha elegido, la Luz lo ha vestido, y el Padre ha dicho: «Habla, aunque nadie escuche. Avanza, aunque nadie abra. Reina, aunque nadie te haya elegido». Él no responde a las invitaciones. Las precede. No pide a las puertas que se abran. Las disuelve. No combate golpeando. Vence existiendo. Está aquí. Está vivo. Es el principio que se creía ya terminado.
