ORÁCULO DEL UMBRAL
Y la tumba fue abierta. Y no hubo más muerte en ella. Y el vacío fue visto, pero no era ausencia. Era testimonio. Y lo que había sido sellado fue hallado sin sello. Y la piedra, que cerraba, ya no cerraba. Y la tierra tembló, no por destrucción, sino por liberación. Y en los días de guerra y en el ruido de las naciones, fue declarado en el silencio: la muerte ya no gobierna. Y lo que dominaba por miedo fue privado de aliento. Y lo que mantenía a los hombres curvados fue hallado sin fundamento. Y apareció una línea que ningún ojo había trazado, sino que muchos ya habían cruzado. Y de un lado estaba el peso, y del otro la vida. Y la vida no esperaba. Y ya no hubo retorno para quien vio. Y los días se hicieron revelación, y lo que estaba oculto salió a la luz, no por elección… sino por necesidad. Y el caos mostró su rostro, y fue reconocido vacío. Y la voz no gritó, sino que fue oída. Y dijo: está cumplido. No como un fin, sino como una apertura. Y desde ese momento lo que está vivo ya no pudo ser retenido. Y lo que había sido vencido continuó moviéndose, pero como una sombra sin sustancia. Y muchos miraron y temieron. Y otros miraron y reconocieron. Y estos no volvieron atrás. Porque habían visto que la tumba estaba vacía. Y en el vacío no había pérdida. Había origen. Y la vida tomó su lugar sin pedir. Y nada pudo oponerse. Y así es.
