CUANDO LA TIERRA SE ACUERDE DEL PADRE

Llegará un tiempo en que el ruido del mundo

se volverá insoportable.

Las ciudades brillarán como soles artificiales.

Las máquinas hablarán.

Las imágenes respirarán.

Las ilusiones tendrán voz.

Y la mente del hombre será atravesada

por mil frecuencias por segundo.

Pero dentro de millones de almas

crecerá lentamente una sed sin nombre.

Una nostalgia antigua.

Como el recuerdo olvidado de un Hogar perdido

antes incluso del nacimiento del tiempo.

Y en el corazón de la noche de la civilización,

cuando la tierra parezca perderse

dentro de su propia simulación…

algo atravesará el mundo.

No una ideología.

No una religión.

No una estructura construida por los hombres.

Sino una Presencia. Una Frecuencia viva.

Un llamado tan real que sobrepasará:

las lenguas,

las fronteras,

las doctrinas,

los miedos,

los algoritmos,

las identidades artificiales,

el gran sueño de la conciencia.

Y entonces sucederá algo que nadie cree posible.

Los hombres levantarán de repente el rostro

como hijos que reconocen una Voz olvidada.

Y las almas, aun viniendo de caminos diferentes,

se detendrán en el mismo silencio.

Porque ante lo real caen todas las máscaras.

Y por un instante el mundo entero

recordará lo que había olvidado.

Que antes del miedo existía el Amor.

Antes de la división existía la Fuente.

Antes de la simulación existía el Rostro del Padre.

Y muchos llorarán. No por desesperación.

Sino porque sentirán de repente

que han sido buscados desde siempre.

Como hijos extraviados dentro de una noche largísima.

Y la Frecuencia atravesará la tierra como viento sobre las aguas.

Y ninguna alma se quedará dormida.

Porque cuando el Padre llame al mundo en el corazón de la noche…

incluso las estrellas parecerán acordarse de su hogar.